—Algún tipo vulgar muy por debajo de su posición social. Y siendo nuestro padre reverendo. Fue una vergüenza. Luego dejó a su marido y se metió en la farándula. ¡Actuando! Jamás he pisado un teatro en mi vida. No tolero la maldad. Ahora, después de todos estos años, quiere divorciarse del hombre. Con la intención de casarse con algún pez gordo, supongo. Pero su marido se mantiene firme; ni se deja intimidar ni sobornar; lo admiro por
—¿Cómo se llama? —preguntó Tommy de repente.
—¡Es algo extraordinario hoy en día, pero no puedo recordarlo! Hace casi veinte años, recuerde, desde la última vez que lo oí. Mi padre prohibió que se mencionara. Y me he negado a hablar del asunto con Gilda. Ella sabe lo que pienso, y con eso le basta.
“No