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nydus/Partners in CrimePublic
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II

Tuppence siguió al coronel Kingston Bruce, que aún seguía refunfuñando entre dientes sobre la pestilente desfachatez de cierta gente, hacia un comedor enorme donde la familia ya estaba reunida.

Solo una de las personas presentes era desconocida para Tuppence.

—Esta, Lady Laura, es la señorita Robinson, que amablemente nos está ayudando.

Lady Laura inclinó la cabeza y a continuación procedió a contemplar a Tuppence a través de sus pince-nez. Era una mujer alta y delgada, de sonrisa triste, voz suave y ojos muy duros y astutos. Tuppence le devolvió la mirada y los ojos de Lady Laura bajaron.

Después de comer, Lady Laura sacó tema de conversación con un aire de blanda curiosidad. ¿Cómo avanzaba la investigación?

Tuppence recalcó debidamente las sospechas que recaían sobre la doncella, pero en realidad no tenía la mente puesta en Lady Laura.

Lady Laura podría ocultar cucharillas y otros objetos entre sus ropas, pero Tuppence estaba bastante segura de que no había robado la perla rosa.

Pronto Tuppence continuó con su registro de la casa. El tiempo iba pasando. No había señales de Tommy y, lo que le importaba mucho más a Tuppence, no había señales del señor Rennie.

De repente, Tuppence salió de un dormitorio y chocó con Beatrice Kingston Bruce, que bajaba las escaleras. Estaba completamente vestida para la calle.

—Me temo —dijo Tuppence— que no debes salir ahora mismo.

La otra chica la miró con altivez.

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