un comentario inocente del simple Denny el que pone a McCarty en la pista correcta.
Pero Tuppence se limitó a reír. Estaba de muy buen humor.
Fue una velada de lo más exitosa. Las multitudes, la música, los vestidos fantásticos... todo contribuyó a que la joven pareja disfrutara al máximo. Tommy olvidó su papel de esposo aburrido arrastrado en contra de su voluntad.
A las doce menos diez, salieron en coche hacia el famoso —o infame— Ace of Spades. Como Tuppence había dicho, era un antro subterráneo, de aspecto mezquino y ostentoso, pero que aun así estaba abarrotado de parejas disfrazadas. Había reservados cerrados alrededor de las paredes, y Tommy y Tuppence consiguieron uno de ellos. Dejaron las puertas adrede un poco entreabiertas para poder ver lo que pasaba fuera.