nueva cámara! Supuestཞe que tiene la lente más maravillosa que jamás haya existido o pueda existir.
—Conozco esa clase de lentes —dijo Tuppence—. Para cuando has ajustado el obturador y el diafragma, has calculado la exposición y no has quitado ojo del nivel de burbuja, el cerebro te dice basta y añoras la sencilla Brownie.
“Solo un alma sin ambiciones se conforma con el sencillo Brownie.”
“Bueno, apuesto a que obtendré mejores resultados con ella que tú”.
Tommy ignoró este desafío.
—Debería tener un «Compañero del fumador» —dijo con pesar—. ¿Dónde se comprarán esas cosas?
—Siempre está el sacacorchos patentado que te dio la tía Araminta las Navidades pasadas —dijo Tuppence