veces la envía a gran altura, y otras a una menor, lo cual atribuyo a la presión variable del vapor acumulado en su depósito. Por fin dejamos la isla, bordeando las bajas rocas de su costa meridional. Hans ha aprovechado la parada para reparar su timón. Pero antes de ir más lejos hago algunas observaciones para calcular la distancia recorrida y las anoto en mi diario. Hemos cruzado doscientas setenta leguas de mar desde que salimos del puerto Gräuben; y estamos a seiscientas veinte leguas de Islandia, bajo Inglaterra.
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XXXIV. El Gran Geyser
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