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nydus/Murder by the ClockPublic
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XIII. Ojos Brillantes

2:01 a.m. ⁠— Ojos brillantes

La enfermera Murrow no dormía exactamente; el lapso de conciencia era demasiado leve para eso. Pero no fue sino hasta el segundo golpe suave que se puso de pie.

Alguien golpeaba con los nudillos la puerta del pasillo.

Miró de reojo su reloj de pulsera mientras cruzaba la habitación, y se alegró al comprobar que acababan de dar las dos.

Tres o cuatro horas, y ya sería el amanecer. Se tomaría un café entonces, y su trabajo para la noche estaría casi terminado.

Al girar la llave en la cerradura, notó con una punzada de agudo interés que los dos policías, muy silenciosos, muy alerta, pero aún sentados en sus sillas en el umbral del baño, habían sacado cada uno una pistola de su funda y la sostenían a su costado.

Abrió la puerta.

El Dr. Worth, con su dignidad considerablemente abrigada en pelo de camello, estaba de pie en el pasillo con un desconocido.

—Señorita Murrow —dijo—, este es el señor Thomas Hollander, el amigo que va a hacer compañía al señor Endicott durante la noche. Él comprende perfectamente la situación y ya le he indicado exactamente lo que debe hacer.

—Sí, doctor.

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