millas de distancia, en el apartamento de ella, según lo acordado, dejándole el terreno libre. Había planeado todo el asunto con bastante cuidado, ya que le dejó una nota a Madame Velasquez, quien debía llegar al apartamento para una visita anoche. Marge insinuó en la nota que había sido escrita después de las siete cuando, en realidad, debió de haber sido escrita bastante antes y colocada en el apartamento ya sea como coartada o como una explicación para el señor Endicott de su ausencia. Ciertamente lo habría enviado apresurado al Colonial en su búsqueda. No tuvo éxito, por supuesto, ya que él se retrasó sin duda debido a la discusión que tuvo con usted, y estaba aquí en la casa en lugar de estar en el apartamento de ella como ella esperaba que estuviera. ¿No ve que todo encaja bastante bien?”
“Exacto. Pero sigo sin entender qué posible relación puede tener conmigo”.
“Tiene toda la relación con usted, señora Endicott, porque a menos que podamos demostrar que Marge Myles disparó esta mañana el arma que mató a su marido, será desagradablemente necesario presentar los cargos en su contra”.
“Probablemente soy muy tonta, Teniente, pero me resulta incomprensible por qué habría de dispararle a mi marido hacia las dos o las tres de esta madrugada solo porque Marge Myles estuviera buscando una carta en su habitación a las siete de anoche”.
“Considere el problema, por favor, como dos crímenes separados y analícelo a partir de esa base. A las siete en punto de anoche tenemos a Marge Myles registrando los bolsillos de la ropa de su esposo en el ropero. Él entra en la habitación y