El amor aún no me había vuelto egoísta, como vuelve a todos los hombres, y aun a todas las mujeres, más o menos. Sentí tanto pesar como vergüenza por el descuido del que había sido culpable; y me apresuré hacia el hogar.
El mozo de cuadra, con un aspecto de indescriptible cansancio y descontento, seguía paseando mi caballo de un lado a otro frente a la casa. El caballo de mi hermana había sido devuelto a las caballerizas.
Entré; y supe que, tras esperarme una hora, Clara había salido con unos amigos y no regresaría antes de la cena.
No one was in the house but the servants.
The place looked dull, empty, inexpressibly miserable to me; the distant roll of carriages along the surrounding streets had a heavy boding sound; the opening and shutting of doors in the domestic offices below, startled and irritated me; the London air seemed denser to breathe than it had ever seemed before.
I walked up and down one of the rooms, fretful and irresolute. Once I directed my steps towards my study; but retraced them before I had entered it. Reading or writing was out of the question at that moment.
Sentía cómo se fortalecía en mí la inclinación secreta de regresar a Hollyoake Square; de intentar ver de nuevo a la muchacha, o al menos averiguar quién era. Me esforcé —sí, puedo decirlo honestamente, me esforcé— por reprimir ese deseo. Traté de tomarlo a broma, como algo ocioso y ridículo; de pensar en mi hermana, en el libro que estaba escribiendo, en cualquier cosa menos en el único tema que se imponía con más y más fuerza cuanto más luchaba contra él. El hechizo de la sirena se había apoderado de mí. Salí, persuadiéndome hipócritamente de que solo me movía una caprichosa curiosidad por saber el nombre de la muchacha, curiosidad que, una vez satisfecha, me dejaría en paz con