“Perhaps the attitude of the extremists who possessed the dominating power in the community can best be shown by the utterances of one of their own organs, written in Hebrew. (It should be stated that the English edition of this journal was, as a rule, quite different in its contents from the Hebrew edition.)
Un artículo, titulado «Lepra maligna», es una denuncia contra los padres que permiten que sus hijos vayan a cualquier escuela que no esté bajo el control de los judíos y que se ajuste a las exigencias del Comité Sionista local.
Se notifica a los padres que el Comité Sionista ha elaborado una lista de todos los niños que asisten a escuelas extranjeras, aun cuando no estén sujetos a ninguna enseñanza religiosa, y se exige que sean retirados de esas escuelas y matriculados en centros donde se les enseñe la lengua, las costumbres y las tradiciones hebreas, y se les mantenga alejados de la contaminación del gentil, con sus diferentes formas y costumbres.
A quienes enseñan en escuelas extranjeras, o en escuelas que no cumplen con las condiciones establecidas por este comité, se les ordena que abandonen sus puestos.
La «lepra maligna» es la contaminación por el mundo exterior que resulta de la educación junto a los gentiles.
Se admite en este artículo, en respuesta a las protestas, que las oportunidades en algunas de las escuelas no judías son mejores que en las escuelas judías —por ejemplo, en la enseñanza de lenguas extranjeras, tan importantes para hacer negocios o conseguir empleo—; que hay mayor diligencia en la instrucción; y mejores horarios y mejor cuidado de los alumnos.
Sin embargo, se informa a los padres de que deben sacrificar en aras de su raza esas oportunidades para sus hijos, haciendo mientras tanto todo lo posible por elevar sus propias escuelas al nivel superior.