El Dearborn Independent, en sus recientes artículos que muestran la participación de Paul Warburg en el Sistema de la Reserva Federal, pudo demostrar con las propias palabras del Sr. Warburg que su firma, Kuhn, Loeb & Company, durante la lucha a tres bandas entre Roosevelt, Taft y Wilson, apoyó a los tres. Los propietarios judíos de R. H. Macy & Company, Nueva York, ilustran el mismo principio; mientras Nathan Straus se ocupaba de los asuntos en Tammany Hall, su hermano y socio, Isador Straus, era uno de los opositores más activos de Tammany. ¿Eran, por tanto, diferentes los intereses de los dos hombres? En absoluto.
Tomemos el bufete de Guggenheimer, Untermeyer y Marshall. Este es un bufete notable por el papel que desempeña en los asuntos del pueblo. Todas las comunidades de América se han visto afectadas por las decisiones de Louis Marshall como cabeza del Comité Judío Americano.
Untermeyer es el archinquisidor de los judíos. Randolph Guggenheimer, el fundador del bufete, logró la influencia más destacada de todos, salvo el Jefe en el viejo Wigwam, y fue una fuerza con la que había que contar en todos los asuntos.
Pero Louis Marshall es un republicano "incondicional" y miembro del Club Republicano. He aquí de nuevo el método favorito de incluir a todos los partidos bajo la amplia ala del programa judío.
De ahí la popularidad del «Fucionismo» en las elecciones de la ciudad de Nueva York. Se ha convertido en una moda, pero su propósito más notable es asegurar la elección de un judío, cualesquiera que sean sus opiniones políticas. En algunos distritos de la Asamblea es imposible encontrar a nadie más que a un judío por quien votar. Cuando Otto A. Rosalsky, un jurista implicado en el escándalo Brandt, fue reelegido juez de Sesiones