Federal, en un momento en que los prejuicios políticos contra los banqueros de Nueva York eran muy intensos, Inglaterra también, tres cuartos de siglo atrás, tuvo un banquero práctico que fue virtualmente responsable de la idea contenida en la Ley Bancaria de Peel de 1840. El Sr. Samuel Jones Lloyd fue honrado en consecuencia por el Gobierno británico y nombrado Lord Overstone. Estados Unidos tuvo la misma fortuna de contar con un Lord Overstone...
“The Federal Reserve Act will be associated in history with the name of Paul M. Warburg....”—(pp. 387–390, Vol. 4, No. 4, Proceedings of the Academy of Political Science, Columbia University).
Ciertamente no puede considerarse odioso que The Dearborn Independent presente así al pueblo de los Estados Unidos a un caballero cuya influencia en el país es de tanta trascendencia. Cuán trascendente es solo puede ser comprendido por aquellos que han estudiado el enigma de un país repleto de las cosas buenas de la vida, y que aun así es incapaz de usarlas o de compartirlas debido a un nudo en la tubería llamada «dinero».
Pero que el propio señor Warburg no desconoce del todo su posición se indica en la página 56 de su testimonio citado la semana pasada. El señor Warburg acababa de declarar ante el Comité del Senado que estaba haciendo un fuerte sacrificio financiero para aceptar el puesto en la Junta de la Reserva Federal que le había ofrecido el presidente Wilson, y sobre cuya idoneidad para el nombramiento el Senado estaba indagando cuidadosamente:
Senador Reed: «¿Puedo preguntar cuál es su motivo, o su razón para hacer ese sacrificio?»
Mr. Warburg: «Mi motivo es que, como saben, he tenido un vivo interés en esta reforma monetaria desde que estoy en este país.