central:
“Cuando pasé por el Banco de Inglaterra presenté una carta que tenía del secretario Hay, y el funcionario del banco fue muy educado. Me condujo por el banco y, cuando volvimos a la sala de recepción, le pregunté si me permitiría hacerle un par de preguntas capciosas. Dijo que sí, y le pedí que me diera un estado financiero del Banco de Inglaterra.
«No emitimos estados financieros».
«¿Acaso la Cámara de los Comunes no les exige a veces algún estado financiero sobre la situación del banco?».
«No, señor; no nos exigen nada»...
«¿Cómo es posible que algunos de estos supuestos revolucionarios no se levanten en la Cámara de los Comunes y armen un escándalo para enterarse de lo que pasa aquí abajo? Esa sería la situación en nuestro país».
«Oh, la mayoría de ellos son grandes deudores del banco, y no tenemos problemas con ellos». (risas)”.