Mr. Baruch: «Le diré exactamente cómo ocurrió: el señor House me llamó y me dijo que había una vacante en la Junta de la Reserva Federal, y me dijo: "No sé nada de esos tipos de ahí abajo, y me gustaría que me hicieras una sugerencia". Y yo sugerí el nombre, que a él le pareció muy bueno, y me dijo: "Desearía que llamaras al secretario y se lo dijeras". Yo le dije: "No veo la necesidad; se lo diré a usted". "No —dijo—, preferiría que le llamaras"». (p. 575)
Allí tenemos un ejemplo de la Reserva Federal «mantenida al margen de la política», mantenida lejos de una gestión gubernamental que no solo sería «peligrosa», sino «mortal».
Barney Baruch, el especulador bursátil de Nueva York, que nunca fue propietario de un banco en su vida, fue llamado por el coronel E. M. House, el archipolítico de la administración Wilson, y así se le proporcionó otro miembro a la gran Junta de la Reserva Federal.
Una llamada telefónica mantenida dentro