Irving Berlin, cuyo verdadero nombre es Ignatz o Isadore Baline, es uno de los más exitosos de estos controladores judíos de canciones. Nació en Rusia y pronto se convirtió en cantante y animador. Con el auge del «ragtime», que fue el predecesor del «jazz», encontró un nuevo campo para sus ágiles talentos, y su primer gran éxito fue «Alexander’s ragtime Band», una pieza popular que, en comparación con lo que le ha seguido, es algo recatado y modesto.
Era digno de señalarse, en vista del organizado afán del judío por entablar una alianza con el negro, que fue el «jazz» judío el que cabalgó sobre la ola de la popularidad del «ragtime» negro y, con el tiempo, desplazó al «ragtime».
Berlín ha recorrido firmemente el camino desde la mera curiosidad hasta la desvergonzada insinuación erótica. Es la «figura principal» tanto en los hogares como en los music-halls no demasiado exigentes, pero sus letras, sin la música, a veces tienen un desagradable matiz de baja sugerencia.
El motivo de este negocio se puede ver claramente en los «Berlin Big Hits». Están las llamadas canciones de «vampiresa», como «Harem Life» y «You Cannot Make Your Shimmy Shake on Tea».
Entre los «éxitos» figura la canción titulada «I Like It» (Me gusta). Es una canción de «vampira» que se ha cantado en todas partes, incluso por miríadas de niños que no podían apreciar la total insinuación de la letra, pero que quedaban hipnotizados por la atmósfera que creaban las palabras al ser cantadas; y por personas mayores que bajo ninguna circunstancia pronunciarían las palabras de la canción, pero que son víctimas de la moderna ilusión de que un poco de música llamativa encubre una multitud de pecados. «I Like It» trata de una chica, «Mary Green, diecisiete años», cuya madre la reprende por coquetear con los muchachos. (Al redactar este