terreno común estoy muy dispuesto a estrecharle la mano y a defenderle de cualquier acusación de fomentar el Odio Racial: > Si usted es antisemita, yo, el semita, también lo soy, y mucho más ferviente que usted... Nosotros (los judíos), amigo mío, nos hemos equivocado, nos hemos equivocado gravísimamente. Y si hubo verdad en nuestro error hace 3000, 2000, o incluso 100 años, hoy no queda más que falsedad y locura, una locura que producirá una miseria aún mayor y una anarquía aún más amplia. Se lo confieso, abierta y sinceramente, y con un dolor cuya profundidad y amargura un antiguo salmista, y solo él, podría gemir en este universo nuestro que arde... Nosotros, que nos hemos presentado como los salvadores del mundo, nosotros, que incluso nos hemos jactado de haberle dado «al» Salvador, hoy no somos otra cosa que los seductores del mundo, sus destructores, sus incendiarios, sus verdugos... Nosotros, que hemos prometido llevarle a un nuevo Cielo, por fin hemos conseguido arrojarle a un nuevo Infierno... No ha habido progreso, y menos que nada progreso moral... Y es precisamente nuestra Moralidad la que ha prohibido todo progreso real y —lo que es peor— la que incluso se interpone en el camino de toda reconstrucción futura y natural en este nuestro mundo arruinado... Miro a este mundo y me estremezco ante su espanto; me estremezco aún más al saber quiénes son los autores espirituales de todo este
Pero sus propios autores, inconscientes de esto como de todo lo que hacen, aún no saben nada de esta asombrosa revelación. > *Mientras Europa está en llamas, mientras sus víctimas gritan, mientras sus perros aúllan en el incendio, y mientras su propio humo desciende en matices cada vez más