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nydus/The International Jew, Volume III: Jewish Influences in American LifePublic
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LXI. El poder judío y la hambruna de dinero en Estados Unidos

internacional ha demostrado ser una abominación, porque su internacionalismo se centra en su propio nacionalismo racial, el cual a su vez se funda en su arraigada creencia de que el resto de la humanidad le es inferior y, por derecho, su presa. Los líderes judíos podrán prodigar todos los tópicos que posean, el hecho que no pueden negar es que el judío ha considerado durante siglos a los «goyim» por debajo de él y legítimamente su botín.

El internacionalismo del judío es confesado por él en todas partes. Escuchemos a un banquero alemán; imaginemos la voz lenta y untuosa con la que dijo:

“Somos banqueros internacionales. ¿Que Alemania perdió la guerra?, ¿y qué?, ese es asunto del ejército. Somos banqueros internacionales”.

Y esa era la actitud de todos los banqueros judíos internacionales durante la guerra. ¿Las naciones estaban en conflicto? ¿Y qué? Era como un combate entre Dempsey y Carpentier en Nueva Jersey, o un partido de béisbol en Chicago —un asunto de los combatientes— «nosotros somos banqueros internacionales».

Una nación se ve maniatada por tipos de cambio artificiales; otra por la succión de dinero fuera de sus canales de comercio; ¿qué le importa eso al banquero internacional?: él juega su propio juego. Las vacas flacas hacen que caigan más ciruelas del árbol en las cestas de los banqueros internacionales que cualquier otro tipo de época. Las guerras y los pánicos son las cosechas de los banqueros internacionales judíos.

Los ciudadanos se despiertan sobresaltados al descubrir que hoy en día ni siquiera a las naciones blancas se les permite verse mutuamente si no es a través de ojos judíos. Cuando supuestamente los Estados Unidos le hablan a Francia, ¿a través de quién le hablan? ¡Todo lo que Francia ve es a Otto H. Kahn! ¿Por qué

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