El presente volumen, tercero de la serie, ha sido compilado con el mismo propósito que sus predecesores: permitir que los nuevos lectores de The Dearborn Independent comiencen su lectura con los artículos anteriores de la serie de estudios sobre La cuestión judía.
Era inevitable que la publicación que fuera la primera en abrir la discusión sobre esta Cuestión se viera obligada a afrontar la denigrante acusación de «antisemitismo» y otras falsedades afines; pero también era inevitable que, si la labor de dicha publicación resultaba ser válida, el camino quedaría expedito para el debate en otras publicaciones que no habían atraído ni necesitaban atraer sobre sí la acusación de odio racial.
Esto es precisamente lo que ha ocurrido. Se ha logrado una publicidad insospechada sobre lo esencial de la Cuestión Judía en este país. Es digno de destacar que, ya sea que la publicidad esté a favor o en contra de The Dearborn Independent, los hechos esenciales son los mismos, y estos hechos fueron expuestos por primera vez en este periódico.
Eso, en verdad, constituye la fuerza de los artículos.
Los hechos son probables; no son improbables. El lector puede confirmar los hechos a partir de su propia observación. En cuanto a los asuntos tratados en estos volúmenes, hay demasiados observadores del judío como para permitir que pasen declaraciones falsas. Esto también constituye el dilema de los autoproclamados defensores de los judíos: pueden injuriar a The Dearborn Independent, pero no pueden refutar los hechos. Ni siquiera hacen una negación impresionante de ellos.
Toda la situación se aclararía mucho si los portavoces judíos utilizaran la franqueza, en lugar de una andanada de insultos baratos e irrelevantes.