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nydus/The International Jew, Volume III: Jewish Influences in American LifePublic
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XLVI. Degradación judía del béisbol americano

suma de 35.000 dólares, si se dejaba vencer («lay down») ante Jess Willard. Y así Jess Willard, «probablemente el peor peleador que jamás haya ostentado un título», fue coronado campeón mundial. Frazee y Curley exhibieron entonces a Willard en los escenarios y en circusecos, y obtuvieron ricos dividendos. La pelea amañada en La Habana no involucró a Willard, era un peleador demasiado malo como para necesitar ser «arreglado». Solo había que «arreglar» a Johnson para que no noqueara a Willard, cosa que fácilmente podría haber hecho. Pero entre el momento en que Curley y Frazee le dieron el título a Willard y el momento en que Dempsey se lo arrebató, el sindicato judío obtuvo una ganancia fabulosa a costa del crédulo público estadounidense.

Pero Curley no es el tema aquí, él merece una historia aparte. Frazee concierne a este artículo porque se convirtió en propietario del equipo de béisbol de Boston. Compró un nuevo espectáculo: el club de Boston, en la mejor ciudad de béisbol de la Liga Americana. John J. Lannin, el anterior propietario, era un verdadero hombre de béisbol, tanto es así en verdad que la emoción de los partidos afectó su salud y le fue necesario liberarse de la tensión. Frazee estaba esperando para meterse, y si Lannin temía que la propuesta del nombre de Frazee a la Liga Americana resultara en desaprobación, o si el propio Frazee, sabiéndolo, se ingenió para hacer que valiera la pena que se pasara por alto el acuerdo entre los propietarios de la Liga Americana, sigue siendo una pregunta abierta.

Sea como fuere, la Liga Americana se despertó una mañana para descubrir que el pequeño empresario de variedades y promotor de un combate amañado se había metido entre ellos.

Fue un duro golpe para la dignidad del "deporte más limpio".

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