internacionales, nunca han adquirido el gusto por la propiedad real; prefieren el dinero. El dinero es un instrumento de poder, aunque a la postre, por supuesto, los comunistas afirmen que van a prescindir del dinero —cuando su poder esté lo suficientemente establecido como para permitirles dominar los bienes y ejercer un poder despótico sin él—. Así, los mismos motivos impulsan al judío comunista y a su aparente enemigo, el judío financiero. Cuando los propietarios de bienes inmuebles, en tiempos de depresión económica, sienten el apuro de las estrecheces, son los usureros judíos los que se vuelven más opulentos y los que, por la bondad de sus corazones, acuden en su ayuda... a un
A estas y otras afirmaciones, el Dr. Levy, como judío, replicó lo siguiente:
Cuando por primera vez me entregaste tu manuscrito sobre The World Significance of the Russian Revolution [El significado mundial de la revolución rusa], expresaste una duda sobre la idoneidad de su título.
Tras una lectura detenida de tu obra, puedo asegurarte, con la mejor de las conciencias, que tus temores carecían por completo de fundamento.
Ningún título mejor que The World Significance of the Russian Revolution podría haberse elegido, pues ningún acontecimiento en ninguna época habrá de tener finalmente mayor trascendencia para nuestro mundo que este.
Todavía estamos demasiado cerca para ver con claridad esta Revolución, este acontecimiento portentoso, que fue sin duda uno de los objetivos más íntimos y, por tanto, menos obvios de la conflagración mundial, oculto como estaba al principio por el fuego y el humo de los entusiasmos nacionales y los antagonismos patrióticos.