Attell le dijo a los beisbolistas que Rothstein estaba poniendo el dinero.
Y Attell jamás pagó por sus actos. Se llegó a testificar que Abe Attell no era Abe Attell en absoluto. Cierto dinero perdido en una apuesta había sido devuelto y el testimonio esperado sobre cierto asunto resultó ser diferente del que se esperaba. Attell fue retenido en Nueva York para una vista de extradición.
- Sammy Pass, un judío, fue uno de los testigos.
- También lo fue Johnny Seys.
La vista dio como resultado que Nueva York se negara a extraditar a Abe Attell.
Luego vino la pelea entre Dempsey y Carpentier, en Jersey, a la que asistió Abe Attell. También asistieron agentes de Chicago, con órdenes de extradición firmadas por el gobernador de Nueva Jersey. Tenían la intención de llevarse a Attell de regreso con ellos, aunque sin pasar por Nueva York. Attell asistió a la pelea, pero los cables subterráneos, tan activos en todo este caso, estaban funcionando, y Attell eludió a los agentes del oeste.
El siguiente nombre en la lista será el de Barney Dreyfuss, judío, propietario del Club de la Liga Nacional de Pittsburgh. El Sr. Dreyfuss apareció en la escena pública durante la realización de la investigación del gran jurado sobre los partidos turbios, con una exigencia insistente de que la Comisión Nacional, el organismo rector del béisbol, de la cual Ban B. Johnson es el líder reconocido, fuera abolida y se sustituyera por otro plan, el «Plan Lasker».