estadounidenses cuyos deseos tal vez hayan sido los padres de tal pensamiento. Durante la administración de Wilson fue posible para un judío pensar y esperar esto, pero los asuntos han cambiado ligeramente. La destitución de los judíos estadounidenses del movimiento sionista a instancias de los judíos orientales indica que, si el centro político del judaísmo mundial se ha desplazado a los Estados Unidos, el poder sigue estando en manos de extranjeros residentes aquí. El centro sigue estando en el judaísmo; los Estados Unidos son meramente una casilla en el tablero de ajedrez mundial del judaísmo.
Pero, cualesquiera que sean los centros del mundo financiero y político, cada país se maneja por separado.
En todos los países —los Estados Unidos, México y las repúblicas de América del Sur; en Francia, Inglaterra, Italia, Alemania, Austria—, sí, y en Japón—, hay una firma bancaria judía internacional que se sitúa a la cabeza del grupo en ese país.
Así, la principal firma judía en los Estados Unidos es Kuhn, Loeb & Company, de la cual uno de los miembros es Paul M. Warburg, hermano de M. Warburg & Company, de Hamburgo; y otro de sus miembros es Otto H. Kahn, residente sucesivo de Alemania, Gran Bretaña y los Estados Unidos, y autoproclamado portavoz financiero de los Estados Unidos ante Francia y la Gran Bretaña.
La Gran Bretaña y Francia rara vez ven a un portavoz estadounidense especial que no sea judío. Tal vez esa sea la razón por la cual nos corresponden enviándonos judíos, pensando quizás que los preferimos.
Paul M. Warburg fue el inventor, perfeccionador y director del Sistema de la Reserva Federal de los Estados Unidos. No es el único judío en el Sistema de la Reserva Federal, pero fue el principal judío allí. Su mente contó muchísimo.