intentar interferir en que los judíos hicieran nada, guardando un sabio silencio y ganándose así una reputación de sabiduría silenciosa. El señorMurphy es millonario. Aquellos que acatan las órdenes de los líderes judíos superiores obtienen su recompuesta de esa manera; no hay otra recompensa que puedan esperar; desde luego, jamás tienen la recompensa de la confianza pública y de la gratitud del pueblo.
Ese es el estado de Tammany Hall en la actualidad. Quedan unos pocos miembros de la Vieja Guardia en sus puestos, pero son oficiales solo de nombre.
Tammany ya no es denunciado por la prensa pública, sino que los líderes judíos de Tammany viven diariamente entre coros de alabanza en los periódicos controlados por judíos de Nueva York. Samuel Untermeyer, por ejemplo, recibe más publicidad en Nueva York que el propio presidente de los Estados Unidos, pero no es una publicidad perspicaz; no penetra en los propósitos internos ni en las consecuencias de sus acciones.
Aquellos que hace unos años eran los lugartenientes judíos menores de Tammany han llegado ahora a puestos de influencia y opulencia. Morris Cukor fue nombrado presidente de la comisión de servicio municipal, siendo sucedido por el exsenador estatal Abraham Kaplan. Fred B. House ascendió a magistrado municipal.
Los alguaciles de la ciudad son mayormente judíos. Los judíos predominan en el City College de Nueva York.
Los judíos controlan los tribunales municipales, los tribunales de magistrados de la ciudad, el tribunal de la ciudad, la corte de apelaciones del estado de Nueva York, la suprema corte del estado de Nueva York. Gobiernan en los departamentos enumerados en la primera parte de este artículo. El poder judicial de Nueva York tiene un cariz claramente semita.