La última imagen que el lector tuvo de Paul M. Warburg en el artículo precedente fue la de «un extranjero no naturalizado» reunido en secreto con el senador Nelson W. Aldrich y un grupo de banqueros en una isla recóndita frente a la costa sudoriental de Estados Unidos, ocultando todos los miembros del grupo su identidad incluso de los sirvientes al llamarse unos a otros por sus nombres de pila.
Aquella conferencia, en sus resultados definitivos, fue de la mayor importancia para los Estados Unidos, pues allí y entonces se formularon aquellos artificios fiscales, aquellos métodos financieros, aquellas «reformas monetarias» que han ejercido influencia sobre todo ciudadano, rico y pobre, de la República.
Mucho se hizo en la historia en ese pequeño viaje. Trae irreistiblemente a la memoria aquel otro viaje realizado en 1915 —casi dos años antes de la entrada de Estados Unidos en la guerra— por Bernard M. Baruch. Como recordarán los lectores de The Dearborn Independent del 27 de noviembre de 1920, el Sr. Baruch había sido el patrocinador financiero del campamento de Plattsburg, y en su testimonio dijo que creía que el general Wood admitiría esto. Luego: «Me fui de viaje largo, y fue durante este viaje cuando sentí que debía haber alguna movilización de las industrias, y estuve pensando en el plan que prácticamente se puso en práctica y estaba funcionando cuando yo era presidente de la junta. Cuando regresé de ese viaje pedí una entrevista con el Presidente... El Presidente escuchó muy atentamente y con la gentileza que siempre tiene».