«Se lee como el comienzo de una novela barata de
Parece ser que las conferencias entre el Sr. Warburg y el senador Aldrich tuvieron lugar en una isla aislada frente a la costa de Georgia: la isla Jekyl. En el grupo, además del senador Aldrich y el Sr. Warburg, se encontraban dos banqueros de Nueva York y el entonces subtesorero de los Estados Unidos. El carácter misterioso de todo aquello quedó bien reflejado por el Sr. Forbes:
«Imaginaos a un grupo de los banqueros más importantes de la nación saliendo furtivamente de Nueva York en un vagón de tren privado bajo el amparo de la oscuridad, dirigiéndose sigilosamente cientos de millas hacia el sur, embarcando en una lancha misteriosa, colándose en una isla desierta salvo por unos pocos sirvientes, viviendo allí durante toda una semana bajo un secreto tan riguroso que el nombre de ninguno de ellos fue mencionado jamás por miedo a que los criados conocieran su identidad y revelaran al mundo este extraño y secretísimo episodio de la historia de las finanzas estadounidenses».