Senador Bristow: «Pero ¿cómo puede usted desvincularse de su empresa cuando ha sido uno de los directores de la misma?».
Mr. Warburg: «Me desharé de la firma».
Senador Bristow: «Si la firma ha hecho algo que yo pudiera considerar indebido —para ilustrarlo, al habérseme pedido que diga si apruebo o no su nominación a este cargo de responsabilidad—, ¿no tengo acaso derecho a saber cuál fue su actitud con respecto a esa operación que llevó a cabo su firma?».
Mr. Warburg: «Bueno, en la medida en que mi respuesta en ese punto podría ser una crítica a mi empresa, ruego que se me excuse, y dejo que sea el comité el que saque sus propias conclusiones...».
Al interrogar al señor Warburg sobre el manejo de 100.000.000 de dólares en valores del Southern Pacific, se experimentó la misma dificultad; el señor Warburg objetó: «¡pero estamos entrando de nuevo en las transacciones de mi firma!».
A lo que el senador Bristow replicó: «¡Ah!, pero cuando usted participó en las ganancias de la transacción, ¿no forma eso parte de su vida comercial?».
Mr. Warburg:—“Ciertamente es parte de mi vida profesional, y no hay razón por la cual no deba sentir orgullo de ello. Pero por cuestión de principios considero que no deberíamos entrar en una discusión sobre los negocios de mi firma”.
Senador Bristow: «Estoy hablando de su negocio».
Mr. Warburg—“No, usted está hablando de los negocios de la empresa”.