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nydus/A Study in ScarletPublic
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III. John Ferrier habla con el Profeta

enmascarados, sigilosos y silenciosos, que pasaban junto a ellos en la oscuridad. Esos cuentos y rumores cobraron cuerpo y forma, y fueron corroborados y re-corroborados, hasta tomar el contorno de un nombre definitivo. Hasta el día de hoy, en los solitarios ranchos del Oeste, el nombre de la Banda de los Danitas, o los Ángeles Vengadores, resulta siniestro y de mal agüero.

Un conocimiento más profundo de la organización que produjo tan terribles resultados sirvió para aumentar en vez de disminuir el horror que inspiraba en la mente de los hombres.

  • Nadie sabía quién pertenecía a esta despiadada sociedad.
  • Los nombres de los participantes en las acciones de sangre y violencia cometidas en nombre de la religión se mantenían en el más absoluto secreto.
  • El mismo amigo al que le comunicabas tus dudas acerca del Profeta y su misión, podía ser uno de aquellos que salieran de noche con fuego y espada para exigir una retribución terrible.
  • De ahí que cada hombre temiera a su prójimo, y nadie hablara de las cosas que más le importaban.

Una hermosa mañana, John Ferrier se disponía a marchar hacia sus campos de trigo, cuando oyó el chasquido del picaporte y, al mirar a través de la ventana, vio que un hombre robusto, de pelo rubio rojizo y mediana edad se acercaba por el sendero.

El corazón le dio un vuelco, pues no era otro que el gran Brigham Young en persona.

Lleno de trepidación —sabía que semejante visita le auguraba muy poco bien—, Ferrier corrió a la puerta para recibir al líder mormón. Este último, sin embargo, recibió sus saludos con frialdad y lo siguió con rostro severo hasta la sala de estar.

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