vida en cualquier empleo humilde, pero sin alcanzar nunca a los fugitivos. Cuando llegó a San Petersburgo, ellos habían partido hacia París; y cuando los siguió allí, supo que acababan de marchar hacia Copenhague. En la capital danesa volvió a llegar unos días tarde, pues habían viajado a Londres, donde por fin logró darles caza. En cuanto a lo que allí ocurrió, no podemos hacer nada mejor que citar el propio relato del viejo cazador, tal como consta debidamente en el diario del doctor Watson, con el que ya tenemos tantas deudas de gratitud.
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V. Los Ángeles Vengadores
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