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nydus/A Study in ScarletPublic
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VI. Continuación de los recuerdos de John Watson, M. D.

muerto, y juré que sus ojos moribundos se posarían en ese mismo anillo, y que sus últimos pensamientos serían sobre el crimen por el cual fue castigado. Lo he llevado conmigo y lo he seguido a él y a su cómplice a través de dos continentes hasta que los atrapé. Pensaron que me cansarían, pero no pudieron hacerlo. Si muero mañana, como es bastante probable, muero sabiendo que mi labor en este mundo está hecha, y bien hecha. Han perecido, y por mi mano. Ya no me queda nada que esperar ni que desear».

“Ellos eran ricos y yo pobre, de modo que no me fue nada fácil seguirlos.

Cuando llegué a Londres tenía el bolsillo casi vacío y descubrí que debía dedicarme a algo para ganarme la vida. Conducir y montar a caballo me son tan naturales como caminar, así que me presenté en la oficina del dueño de unos carruajes y pronto conseguí empleo. Tenía que entregar una cierta cantidad semanal al propietario, y todo lo que pasara de eso podía quedarme para mí.

Raras veces sobraba mucho, pero me las arreglé para ir tirando como pude. Lo más difícil fue aprender a orientarme, pues considero que, de todos los laberintos jamás ideados, esta ciudad es la más confusa. Sin embargo, llevaba un mapa conmigo y, una vez que hube localizado los principales hoteles y estaciones, me fue bastante bien.

Pasó algún tiempo antes de que descubriera dónde vivían mis dos caballeros; pero pregunté y pregunté hasta que al fin di con ellos. Estaban en una pensión en Camberwell, al otro lado del río. Una vez que los encontré, supe que los tenía a mi merced. Me había dejado crecer la barba y no había posibilidad de que me reconocieran. Los vigilaba y los seguía hasta ver mi oportunidad. Estaba decidido a que no volvieran a escaparse de mí.

“Y estuvieron muy cerca de conseguirlo, a pesar de todo. Iban adonde iban por Londres, yo siempre les pisaba los talones. A veces los seguía en

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