Pensando que podría habérseme caído cuando me incliné sobre el cuerpo de Drebber, regresé y, dejando mi coche en una calle lateral, me dirigí con audacia hacia la casa, pues estaba dispuesto a arriesgarlo todo antes que perder el anillo. Cuando llegué allí, fui a parar directamente a los brazos de un agente de policía que estaba saliendo, y solo logré disipar sus sospechas fingiendo estar desesperadamente borracho.
“Así fue como Enoch Drebber llegó a su fin. Todo lo que tuve que hacer entonces fue lo mismo con Stangerson, y saldar así la deuda de John Ferrier. Sabía que se hospedaba en el Hotel Privado de Halliday, y me quedé rondando todo el día, pero nunca salió. Me imagino que sospechó algo cuando Drebber no apareció. Era astuto, Stangerson, y siempre estaba en guardia. Si pensaba que podía librarse de mí quedándose adentro, estaba muy equivocado. Pronto descubrí cuál era la ventana de su dormitorio y, a la madrugada siguiente, aproveché unas escaleras que había en el callejón detrás del hotel, y así me metí en su habitación en la penumbra del alba. Lo desperté y le dije que había llegado la hora de responder por la vida que había quitado tanto