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nydus/A Study in ScarletPublic
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V. Nuestro anuncio atrae a un visitante

ulster y una corbata. —La seguiré —dijo a toda prisa—; debe de ser cómplice y me conducirá hasta él. Espérame despierto. La puerta del vestíbulo apenas se había cerrado de golpe tras nuestra visitante cuando Holmes ya había bajado la escalera. Mirando a través de la ventana, pude verla caminar con debilidad por el otro lado, mientras su perseguidor le pisaba los talones a poca distancia por detrás. «O toda su teoría es incorrecta —pensé para mis adentros—, o de lo contrario ahora será conducido al corazón del misterio». No hacía falta que me pidiera que lo esperara despierto, pues sentía que conciliar el sueño era imposible hasta que supiera el resultado de su aventura.

Eran casi las nueve cuando salió. No tenía idea de cuánto tiempo podría tardar, pero me quedé sentado fumando impertérrito en pipa y hojeando las páginas de la Vie de Bohème de Henri Murger. Pasaron las diez, y oí los pasos de la criada mientras se encaminaban ligeros a la cama. Las once, y el paso más ceremonioso de la propietaria pasó por mi puerta, con el mismo destino. Faltaba poco para las doce cuando oí el sonido seco de su llave en la cerradura. En cuanto entró, supe por su rostro que no había tenido éxito. La diversión y el chagrin parecían luchar por la supremacía, hasta que la primera se alzó de repente con la victoria y él prorrumpió en una sonora carcajada.

—No quisiera que los de Scotland Yard se enteraran por nada del mundo —exclamó, dejándose caer en su sillón—; me he burlado tanto de ellos que jamás me dejarían vivir en paz. Puedo darme el lujo de reír, porque sé que a

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