—¿Cuál es su teoría, entonces?
“Bueno, mi teoría es que lo siguió hasta Brixton Road. Una vez allí, surgió una nueva pelea entre ambos, durante la cual Drebber recibió un golpe con el bastón, en la boca del estómago quizás, que lo mató sin dejar ninguna marca. La noche estaba tan lluviosa que no había nadie por los alrededores, así que Charpentier arrastró el cuerpo de su víctima hasta la casa abandonada. En cuanto a la vela, la sangre, la inscripción en la pared y el anillo, bien pueden ser todo trucos para despistar a la policía”.
—¡Bien hecho! —dijo Holmes con voz alentadora—. De verdad, Gregson, va usted progresando. Todavía sacaremos algo de usted.
—Me precio de habérmelas ingeniado bastante bien —contestó el detective con orgullo—. El joven ofreció voluntariamente una declaración, en la que decía que, tras seguir a Drebber durante un rato, este se percató de su presencia y tomó un coche de punto para huir de él. De camino a casa se encontró con un viejo compañero