—¡Ah, le parece a usted así, señor Lestrade! —exclamó Gregson triunfante—. Ya suponía yo que llegaría a esa conclusión. ¿Ha conseguido usted encontrar al secretario, el señor Joseph Stangerson?
—El secretario, el señor Joseph Stangerson —dijo Lestrade con gravedad—, fue asesinado en el Hotel Privado de Halliday sobre las seis de esta mañana.