"El alma más sabia a la que la insensatez exhorta con más dulzura,
"El alma más amante de sí misma, en quien todas las cosas tienen su origen, su flujo y reflujo."
Pero esta es la idea misma de Dioniso. Otra consideración conduce a esta idea. El problema psicológico que plantea el tipo de Zaratustra es: ¿cómo puede aquel que, de un modo sin precedentes, dice no, y hace no con respecto a todo lo que se ha afirmado hasta ahora, seguir siendo, sin embargo, un espíritu que dice sí? ¿Cómo puede aquel que carga con el destino más pesado sobre sus hombros y cuya propia tarea vital es una fatalidad, ser no obstante el más luminoso y el más trascendental de los espíritus —pues Zaratustra es un bailarín—? ¿Cómo puede aquel que tiene la comprensión más dura y terrible de la realidad, y que ha pensado los «pensamientos más abismales», evitar, sin embargo, concebir estas cosas como objeciones a la existencia, o incluso como objeciones al eterno retorno de la existencia? ¿Cómo es que, por el contrario, halla motivos para ser él mismo la afirmación eterna de todas cosas, «el tremendo y ilimitado decir Sí y Amén»?... «A todos los abismos llevo la bendición de mi sí a la Vida». ... Pero esto, una vez más, es precisamente la idea de Dioniso.
7
¿Qué lengua hablará semejante espíritu, cuando le habla a su alma?
La lengua del ditirambo. Yo soy el inventor del ditirambo.
Escuchad el modo en que Zaratustra le habla a su alma Antes de la salida del sol (iii. 48). Antes de mi tiempo, semejantes alegrías esmeraldinas y semejantes ternuras divinas no habían hallado lengua alguna. Hasta la más honda melancolía de un Dioniso semejante toma la forma de un ditirambo. Como ejemplo de ello tomo «El canto de la noche», la queja inmortal de alguien que, gracias a su superabundancia de luz y de poder, gracias al sol que lleva dentro, está condenado a no amar jamás.