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nydus/Ecce HomoPublic
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POR QUÉ ESCRIBO LIBROS TAN EXCELENTES

La respuesta resonó por todas partes, y ciertamente no solo de parte de los viejos amigos de David Strauss, a quien yo había hecho ridículo como arquetipo del filisteo alemán de la cultura y de hombre de satisfecho fariseísmo —en suma, como el autor de ese evangelio pueblerino titulado La vieja y la nueva fe (el término «filisteo de la cultura» pasó a formar tras la aparición de mi libro al vocabulario habitual de Alemania)—. Estos viejos amigos, cuya vanidad de wurtemberguenses y suabos había herido profundamente al considerar a su animal único, a su pájaro del paraíso, como algo un tanto cómico, me respondieron con tanta ingenuidad y tosquedad como hubiera podido desear. Las respuestas prusianas fueron más ingeniosas; contenían más «azul de Prusia». La actitud más infame la adoptó un periódico de Leipzig, el flagrante Grentzboten; y me costó algunos esfuerzos impedir que mis indignados amigos de Basilea tomaran medidas contra él.

Sólo unos pocos viejos caballeros se decantaron a mi favor, y por motivos muy diversos y a veces inescrutables. Entre ellos hubo uno, Ewald de Gotinga, que dejó claro que mi ataque a Strauss había sido mortal.

También estaba el hegeliano Bruno Bauer, quien a partir de ese momento se convirtió en uno de mis lectores más atentos. En sus últimos años le gustaba remitir a mí cuando, por ejemplo, quería darle al señor von Treitschke, el historiógrafo prusiano, una pista sobre dónde podía obtener información acerca de la noción de «Cultura», que él (el señor von T.) había perdido completamente de vista.

La recensión más ponderada y extensa sobre mi libro y su autor apareció en Wurzburgo, escrita por el profesor Hoffmann, antiguo discípulo del filósofo von Baader. Aquellos ensayos le hacían presagiar para mí un gran porvenir, a saber, el de provocar una especie de crisis y un punto de inflexión decisivo en el problema del ateísmo, del cual reconoció en mí al defensor más instintivo y radical. Fue el ateísmo el que me había atraído hacia Schopenhauer.

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