"Es de noche: ahora hablan más alto todas las fuentes cantarinas. Y también mi alma es una fuente cantarina.
Es de noche: ahora es cuando todos los amantes prorrigen en cantos. Y también mi alma es el canto de un amante.
"Algo apagado e inapagable hay en mí, que querría alzar su voz. Un anhelo de amor hay en mí, que él mismo habla el lenguaje del amor.
"Luz soy: ¡quisiera ser la noche! Pero esta es mi soledad, el estar rodeado de luz.
—¡Ay, por qué no seré yo oscuro y semejante a la noche! ¡Con cuánto gozo mamaría entonces de los pechos de la luz!
"¡Y aun a vosotros os bendeciría, titilantes estrellitas y luciérnagas de lo alto!, y me sentiría bendecido por los dones de vuestra luz.
"Pero en mi propia luz vivo, siempre de regreso en mí mismo bebo las llamas que expulso.
«No conozco la felicidad de la mano extendida para asir; y a menudo he soñado que robar debe ser más bendito que tomar».
«Desdichada soy porque mi mano jamás descansa de dar: envidiosa suerte es la mía, que veo ojos expectantes y noches iluminadas por el anhelo.
"¡Oh, la miseria de todos los que dan! ¡Oh, las nubes que cubren la faz de mi sol! ¡Ese anhelo de deseo! ¡esa hambrienta quemadura al final del banquete!
"Ellos toman lo que les doy; pero ¿acaso toco su alma? Un abismo hay entre dar y tomar; y el abismo más pequeño es el último en ser cruzado.