Seis soledades conoce ya— Pero ni siquiera el mar era lo bastante solitario para él, A la isla pudo trepar, al monte él
se hizo llama,
A la séptima soledad
Lanza una caña de pescar muy lejos por encima de su cabeza.
¡Hombres azotados por la tormenta! ¡Restos de estrellas antiguas!
¡Vosotros, mares del futuro! ¡Cielos sin compás!
A todos los solitarios les lanzo ahora mi caña de pescar.
Dad respuesta a la impaciencia de la llama,
Dejadme a mí, el pescador en las altas montañas,
¡Atrapa mi séptima, última soledad!——
FAMA Y ETERNIDAD44
I
Habla, dime, ¿hasta cuándo cavilarás Sobre este destino adverso tuyo? Guárdate de que de tu fúnebre humor Se geste un semblante 90 sombrío Que los hombres al verte adivinen