Cuán pronto Es tragado por las profundidades! Mas tú, Zaratustra, Aún amas los abismos, ¡Los amas como el abeto!
El abeto echa sus raíces
Donde la roca misma contempla
Estremeciéndose ante las profundidades,—
El abeto se detiene ante los abismos
Donde todo en derredor
Quisiera descender:
En medio de la impaciencia
De torrentes salvajes, turbulentos, saltarines
Espera tan paciente, severo y silencioso,
Solitario....
¡Solitario!
¿Quién se atrevería
A venir de huésped aquí—
¿Ser tu huésped?
Un ave de rapiña, tal vez