Codal
nydus/Ecce HomoPublic
Página 126 de 238
Table of Contents

POR QUÉ ESCRIBO LIBROS TAN EXCELENTES

se tropieza con verdades. Incluso se aplastan algunas hasta la muerte, hay demasiadas. Aquellas cosas que se pueden aprehender, sin embargo, son de todo punto indiscutibles; son decretos irrevocables. Yo solo poseo el criterio de las «verdades». Yo solo puedo decidir. Parecería como si una segunda conciencia hubiera crecido en mí, como si la «voluntad de vida» en mí hubiera arrojado luz sobre el camino descendente por el que ha estado corriendo a través de los siglos. El camino descendente —hasta ahora esto se había llamado el camino hacia la «Verdad»—. Todo impulso oscuro —«oscuridad y consternación»— ha llegado a su fin; el «hombre bueno» era precisamente aquel que menos conciencia tenía del camino adecuado.19 Y, hablando con toda seriedad, nadie antes de mí conoció el camino adecuado, el camino ascendente: solo después de mi tiempo pudieron los hombres encontrar de nuevo la esperanza, las tareas vitales y los caminos trazados que conducen a la cultura; yo soy el alegre precursor de esta cultura. ... Solo por esta razón soy también una fatalidad.

3

Inmediatamente después de terminar la obra antes mencionada, y sin dejar pasar ni un solo día, acometí la formidable tarea de la Transvaloración con un sentimiento supremo de orgullo al que nada podía igualar; y, seguro en cada momento de mi inmortalidad, grabé signo tras signo sobre tablillas de bronce con la seguridad del Destino.

El Prefacio vio la luz el 3 de septiembre de 1888. Cuando, tras haberlo puesto por escrito, salí al aire libre aquella mañana, me saludó el día más hermoso que jamás había visto en la Alta Engadina: claro, resplandeciente de color, y que presentaba todos los contrastes y todas las gradaciones intermedias entre el hielo y el sur.

No abandoné Sils-Maria hasta el 20 de septiembre. Me había visto obligado a retrasar mi partida debido a las inundaciones, y muy pronto, y

126