Su mirada se encuentra con la mía, Dulce y traviesa, la mirada de una doncella. Ha adivinado la razón de mi dicha, Me ha adivinado —¡ja! ¿en qué estará pensando? Un dragón púrpura Acecha en el abismo de su mirada de doncella.
—¡Silencio! ¡Mi verdad está hablando!—
"¡Ay de ti, Zaratustra!
Pareces uno
Que se ha tragado oro:
¡Te abrirán la panza todavía!
¡Tú eres demasiado rico,
tú, corruptor de muchos!
Haces a demasiados celosos,
a demasiados pobres...
Aun sobre mí proyecta tu luz una sombra—
siento frío: vete, tú, el rico,
vete, Zaratustra, del camino de tu sol
ENTRE AVES DE RAPIÑA
¿Quién descendería aquí,