Abrumado por cien cargas, Sobrecargado por ti mismo, ¡Un conocedor! ¡Un conocedor de sí mismo! ¡El sabio Zaratustra!...
Buscaste la carga más pesada,
Así te encontraste a ti mismo,
Y no puedes sacudirte de encima...
Observando,
Masticando,
¡Uno que ya no se mantiene erguido!
Te deformarás aun en tu tumba,
¡Espíritu deforme!
Y de tarde aún tan orgulloso
¡Sobre todos los zancos de tu orgullo!
¡De tarde aún el ermitaño impío,
el ermitaño con un solo camarada: el diablo,
el príncipe escarlata de toda diablura!...
Ahora— Entre dos nadas acurrucado, Un signo de interrogación, Un acertijo cansado, Un acertijo para buitres....