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nydus/Ecce HomoPublic
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POR QUÉ ESCRIBO LIBROS TAN EXCELENTES

Para decirlo a grandes rasgos, tomé por los cabellos a dos tipos famosos y, hasta entonces, completamente indefinidos, al modo en que se aprovechan las oportunidades, simplemente para decir lo que pensaba sobre ciertas cuestiones, para tener a mi disposición algunas fórmulas, signos y medios de expresión más. De hecho, sugiero esto mismo, con una sagacidad sobrenatural, en la página 183 de Schopenhauer como educador. Platón se sirvió de Sócrates del mismo modo, es decir, como una cifra de Platón.

Ahora que, desde cierta distancia, puedo contemplar las condiciones de las que estos ensayos son testimonio, me dolería negar que se refieren simplemente a mí.

El ensayo Wagner en Bayreuth es una visión de mi propio futuro; por otra parte, mi historia más secreta, mi evolución, está escrita en Schopenhauer como educador.

Pero, sobre todo, ¡el voto que hice! Lo que soy hoy, el puesto que ahora ocupo —¡en una altura desde la cual ya no hablo con palabras, sino con rayos!—, ¡oh, cuán lejos estaba yo de todo esto en aquellos días! Pero vi la tierra; no me engañé ni un solo instante sobre el camino, el mar, el peligro— ¡y el éxito!

¡La gran calma al prometer, esta feliz perspectiva de un futuro que no debe seguir siendo solo una promesa! En este libro cada palabra ha sido vivida, profunda e íntimamente; no faltan en él las cosas más dolorosas; contiene palabras que literalmente rezuman sangre. Pero un viento de gran libertad sopla sobre el conjunto; ni siquiera sus heridas constituyen una objeción.

En cuanto a lo que entiendo por ser un filósofo —es decir, un terrible explosivo en cuya presencia todo corre peligro—; en cuanto a cómo aparto mi idea del filósofo a leguas de esa otra idea del mismo que incluye

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