Yo como entonces le vi morir, Al amigo que cual un dios En mi lóbrega juventud Arrojó luz y fuego de relámpago: Firme mas hondo era él, Sí, en el fragor de la batalla Con el corazón del alegre bailarín.
Entre los guerreros
Era su corazón el más liviano,
Entre los conquistadores
Su frente estaba oscura de pensamiento—
Era un hado suspendido en su destino:
Inquebrantable, arrojando el pensamiento al pasado
Y al futuro, tal era él.
Temeroso bajo el peso de la victoria,
Mas cantando, pues tanto la victoria como la muerte
Vinieron de la mano hacia él.
Imponente aun en la muerte,
Y su orden de que el hombre se aniquile.
Así moriría yo