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nydus/Heart of DarknessPublic
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III

inglés’. En la puerta de la caseta del timón se dio la vuelta⁠—‘Dígame, ¿no tendrá un par de zapatos que me pueda regalar?’ Levantó una pierna. ‘Mire’. Las suelas estaban atadas con cordeles en nudos a modo de sandalias bajo sus pies descalzos. Encontré un viejo par, el cual contempló con admiración antes de metérselo bajo el brazo izquierdo. Uno de sus bolsillos (de un rojo brillante) abultaba con cartuchos; del otro (azul oscuro) asomaba ‘Towson’s Inquiry’, etc., etc. Parecía considerarse excelentemente bien equipado para un nuevo encuentro con la selva. —¡Ah! Jamás, jamás volveré a encontrar a un hombre así. Tendría que haberle oído recitar poesía⁠—suya propia, además, era, según me dijo. ¡Poesía! Puso lo ojos en blanco al recordar tales delicias. ‘¡Oh, me amplió la mente!’ —Adiós —dije. Me dio la mano y se desvaneció en la noche. A veces me pregunto si alguna vez lo había visto de verdad⁠—¡si era posible encontrarse con semejante fenómeno!⁠

“Cuando me desperté poco después de la medianoche, su advertencia acudió a mi mente con un atisbo de peligro que parecía, en la oscuridad estrellada, lo bastante real como para hacerme levantar con el propósito de echar un vistazo. En la colina ardía una

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