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nydus/Heart of DarknessPublic
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III

“Ella se adelantó, toda de vestimentas negras, con la cabeza pálida, flotando hacia mí en la penumbra. Estaba de luto. Había pasado más de un año desde su muerte, más de un año desde que llegó la noticia; parecía dispuesta a recordar y guardar luto por siempre. Me tomó ambas manos con las suyas y murmuró: ‘Me habían dicho que venía’. Noté que no era muy joven⁠—quiero decir, no una muchacha. Tenía una madura capacidad para la fidelidad, para la creencia, para el sufrimiento. La habitación pareció haberse oscurecido, como si toda la luz triste de la tarde nublada se hubiera refugiado en su frente. Ese cabello claro, ese rostro pálido, esa frente pura parecían rodeados por un halo ceniciento desde el cual los ojos oscuros me miraban. Su mirada era inocente, profunda, confiada y leal. Llevaba su cabeza apesadumbrada como si estuviera orgullosa de ese dolor, como si quisiera decir: ‘Yo⁠—yo sola sé cómo guardarle luto como se merece’. Pero mientras aún nos estrechábamos las manos, una expresión de terrible desolación se posó en su rostro de tal modo que comprendí que ella era una de esas criaturas que no son los juguetes del Tiempo. Para ella él había muerto apenas ayer. ¡Y, a fe mía!, la impresión fue tan poderosa que también para ella, y para mí, él parecía haber muerto apenas ayer⁠—no, en ese mismo minuto. Los vi a ella y a él en el mismo instante del tiempo⁠—su muerte y el dolor de ella⁠—, vi su dolor en el momento preciso de su muerte. ¿Comprenden? Los vi juntos⁠—los escuché juntos. Ella había dicho, con un profundo suspiro entrecortado: ‘He sobrevivido’, mientras mis oídos tensos parecían escuchar claramente, mezclado con su tono de desesperado arrepentimiento, el susurro definitivo de su condenación eterna. Me pregunté qué estaba haciendo allí, con una sensación de pánico en el corazón como si hubiera entrado por torpeza en un lugar de

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