Un príncipe41 de los tiempos actuales, a quien no es conveniente nombrar, nunca predica otra cosa que la paz y la buena fe, y a ambas es de todo punto hostil; y la una y la otra, de haberlas observado, le habrían quitado en más de una ocasión la reputación y el reino.
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CAPÍTULO XVIII. DE QUÉ MODO LOS PRÍNCIPES DEBEN CUMPLIR SU PALABRA
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