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nydus/The PrincePublic
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CAPÍTULO XIV. LO QUE CONCIERNE A UN PRÍNCIPE SOBRE EL ARTE DE LA GUERRA

todas las eventualidades que podían sobrevenir a un ejército; escuchaba su opinión y exponía la propia, confirmándola con razones, de modo que, por medio de estas continuas discusiones, jamás pudiera surgir, en tiempo de guerra, ningún imprevisto al que no supiera hacer frente.

Pero para ejercitar el intelecto el príncipe debe leer historias, y estudiar en ellas las acciones de los hombres ilustres, para ver cómo se han conducido en la guerra, para examinar las causas de sus victorias y derrotas, con el fin de evitar las últimas e imitar las primeras; y sobre todo hacer como hizo algún hombre ilustre, que tomó como modelo a uno que había sido alabado y famoso antes que él, y cuyas gestas y acciones tuvo siempre presentes, como se dice que Alejandro Magno imitaba a Aquiles, César a Alejandro, Escipión a Ciro.

Y quien lea la vida de Ciro, escrita por Jenofonte, reconocerá después en la vida de Escipión cuánta gloria le reportó dicha imitación, y cómo en castidad, afabilidad, humanidad y liberalidad Escipión se ajustó a lo que de Ciro había escrito Jenofonte.

Un príncipe sabio debe observar reglas semejantes, y no mantenerse nunca inactivo en tiempo de paz, sino incrementar sus recursos con industria de tal modo que le resulten propicios en la adversidad, para que, si la fortuna cambia, lo encuentre preparado para resistir sus embates.

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