entonces halla muy pocos. Y esta prueba es tanto más peligrosa cuanto que sólo se puede intentar una vez. Por lo tanto, un príncipe sabio debe adoptar un rumbo tal que sus ciudadanos siempre y en toda clase de circunstancias tengan necesidad del Estado y de él, y entonces los encontrará siempre fieles.
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CAPÍTULO IX. ACERCA DE UN PRINCIPADO CIVIL
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