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nydus/The PrincePublic
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CAPÍTULO XVIII. DE QUÉ MODO LOS PRÍNCIPES DEBEN CUMPLIR SU PALABRA

fiel, humano, íntegro y religioso. No hay nada más necesario que aparentar tener esta última cualidad, puesto que los hombres juzgan en general más por los ojos que por las manos, porque a todos les es dado veros, pero a pocos tocaros. Todos ven lo que aparentáis ser, pocos comprenden lo que realmente sois, y estos pocos no se atreven a oponerse a la opinión de la mayoría, que cuenta con la majestad del Estado para defenderlos; y en las acciones de todos los hombres, y especialmente de los príncipes, las cuales no es prudente impugnar, se juzga por el resultado.

Por esa razón, concédase a un príncipe el mérito de conquistar y conservar su Estado, pues los medios siempre serán considerados honestos y todo el mundo los alabará; porque el vulgo se deja llevar siempre por la apariencia de las cosas y por el resultado de las mismas; y en el mundo sólo existe el vulgo, ya que los pocos sólo encuentran lugar allí cuando los muchos no tienen dónde apoyarse.

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