grande, aun como simple ciudadano, que quien escribe sobre él dice que no le faltaba más que un reino para ser rey. Este hombre abolió la antigua milicia, organizó la nueva, abandonó las antiguas alianzas y creó otras nuevas; y como tenía sus propios soldados y aliados, sobre tales cimientos pudo construir cualquier edificio: así, mientras que le había costado mucho esfuerzo adquirir, le costó muy poco conservar.
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CAPÍTULO VI. DE LOS PRINCIPADOS NUEVOS QUE SE ADQUIEREN CON LAS ARMAS PROPIAS Y EL TALENTO
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