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nydus/Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España, Tomo IIIPublic
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CAPÍTULO CLXXVIII.

relacion: que luego Cortés nos mandó á todo nuestro ejército ir camino de la mar, que seria seis leguas, y aun en el camino habia un estero muy crecido y hondo, que crecia y menguaba, y estuvimos aguardando que menguase medio dia, y lo pasamos á vuelapié é á nado, y llegamos al rio del Golfo-Dulce, y el primero que quiso ir á la villa, que estaba de allí dos leguas, fué el mismo Cortés con seis soldados, sus mozos de espuelas, y fué, á las dos canoas atadas, que una era en que habian venido los soldados de Gil Gonzalez á buscar zapotes, y la otra que Sandoval habia tomado en la costa á los indios; que para aquel menester las habian varado en tierra y escondido en el monte para pasar en ellas, y las tornaron á echar al agua, y se ataron una con otra de manera que estaban bien fijas, y en ellas pasó Cortés y sus criados, y luego en las mismas canoas mandó que se pasasen dos caballos, y es desta manera, en las canoas remando, y los caballos del cabestro nadando junto á las canoas y con maña, y no dar mucho lazo al caballo, porque no trastorne la canoa; mandó que hasta que viésemos su carta ó mandato, que no pasásemos ningunos en las mismas canoas, por el gran riesgo que habia en el pasaje, que Cortés se vió arrepentido de haber ido en ellas, porque venia el rio con gran furia.

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